domingo, 21 de agosto de 2016

Planteo de Suicidio

En las largas horas de soledad en el instituto, que recuerdo como el mayor infierno existente, por que no solo eran las broncas de los profesores por no hacer los deberes, o simplemente por ser torpe en martes, también era la soledad. Levantarme por las mañanas para ser condenado a horas de soledad en el patio, horas de soledad en el aula, horas de soledad en el comedor...

En todas esas horas de soledad, comprendí, que no era mas que una sombra. Pero me refugie en un pensamiento positivo, pensaba, que mi futura mujer, me estaba esperando y que yo tenia que esperarla para ser felices por siempre. Era una utopía necesaria para mi. Así conseguía levantarme cada mañana, con reproches, aullidos y salidas corriendo hacia la cama, que gracias al duro esfuerzo de mi madre conseguía que fuera a estudiar cada día.

Ahora era un chico solo, triste, pero con un aliento de esperanza.

Entonces, algo tenia que pasar, no podía ser que me recuperase. Mi padre, enfermo, su esquizofrenia se volvió mas fuerte. Empezó a aislarse de nosotros, a hacer cosas raras, se volvió un fanático de la religión, se cambio por completo. La persona que mas admiraba en este mundo, que me enseño todo sobre los animales, que lo sabia todo, cambio para siempre...

De nuevo al suelo, pero un golpe mas fuerte. En mi casa ya si carecía de apoyo, ahora ademas había tensión constante, mis padres siempre discutiendo, mi padre haciendo locuras y yo... Yo en medio.

Me pasaba las horas de aula siendo fuerte, intentando no pensar en mis problemas, y en el patio rompía a llorar. Muchos fueron los que pasaron por mi lado, y no les importo. Así estuve una semana entera. El ultimo día de esa semana de llantos, paso algo que me marco. Había una chica llorando, como yo, me la quede mirando pensando que igual, compartíamos heridas. Al rato me entere de que estaba llorando por que se le cayo el móvil y su padre lo piso con el coche. Recibió el apoyo de todos, mientras yo seguía llorando un día mas.

Me marco, el echo, de que tanta gente se volcara por una perdida material que mira no hace gracia se puede recuperar. Pero lo que yo había perdido... No tiene precio.

El resto de días me los pase solo, comiendo mi gran bocadillo, en una esquina, como un zombie. Ya no tenia ganas de llorar, solo de morirme. Entonces mis compañeros de proyectos se acercaron, y me pidieron que les acompañara. No estaba de humor, ni sentía ni padecía, estaba muerto de pena.

Pero, consiguieron que me quitara malos pensamientos de encima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario